Por Redacción
Ciudad de Mexico, 01 de septiembre de 2026.- La congelación de óvulos gana terreno entre atletas de élite, quienes históricamente han optado por este procedimiento por cuenta propia durante vacaciones o rehabilitaciones por lesiones. Ahora, clubes y federaciones deportivas comienzan a institucionalizar el apoyo a estas prácticas mediante acuerdos con clínicas de fertilidad.
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) está finalizando un convenio con una clínica de fertilidad para ofrecer tratamientos de vitrificación a sus jugadoras, anuncio que se hará público en septiembre. Por su parte, la Asociación de Futbolistas Españoles anunció recientemente un acuerdo de colaboración con un hospital privado “para poner a disposición de sus socios la experiencia de su unidad de reproducción asistida”.
El movimiento sigue la tendencia marcada en 2021 por el Racing Louisville, de Kentucky, que se convirtió en el primer club de fútbol en firmar un acuerdo con una clínica, comprometiéndose a cubrir los costos de criopreservación posteriores para las jugadoras que abandonen la entidad. Este año, la UEFA recomendó “incluir la fertilidad y los tratamientos reproductivos en las políticas de empleo”, y hace pocas semanas el Chelsea anunció una asociación con una clínica junto con un fondo para cubrir “evaluaciones, tratamientos y asesoramiento”.
En mayo, la Professional Footballers’ Association de Inglaterra, el sindicato de atletas profesionales más grande del mundo, anunció su asociación con una clínica de fertilidad para hombres y mujeres. En Estados Unidos, el sindicato de jugadoras acordó en 2024 cubrir los costos administrativos de un proveedor de gestión y asesoramiento en su convenio colectivo, aunque el tratamiento en sí corre por cuenta del seguro médico individual.
El procedimiento tiene un costo que oscila entre 2,320 y 4,640 dólares, más gastos de medicación de entre 930 y 1,160 dólares, y tarifas de preservación de 465 dólares anuales. Una carrera deportiva de élite puede comenzar a los 17 años y extenderse hasta los 35 o más, lo que plantea desafíos específicos para la planificación familiar de las deportistas.
Eva Ferrer, especialista en medicina deportiva, exmédica del equipo del FC Barcelona Femení y miembro del panel de expertos de la UEFA sobre salud de la mujer, señala que la vitrificación ha comenzado a discutirse más en los últimos dos años, pero sigue siendo algo relativamente nuevo. Ferrer advierte: “No hay suficientes estudios sobre cómo el tratamiento [estimulación ovárica] podría afectar, por ejemplo, las articulaciones o los tejidos blandos”, lo cual influye en cómo debe adaptarse el entrenamiento para evitar lesiones.
Además, la experta apunta que los medicamentos utilizados deben declararse en el formulario de exención de uso terapéutico (TUE) para que la jugadora no sea sancionada por dopaje, y señala que aún no existe una conciencia plena sobre el tema.