mayo 19, 2026
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Redacción

Ciudad de México.- Cada vez son más frecuentes los jóvenes que a nivel mundial reportan sentirse estresados, ansiosos o angustiados. Los hechos y circunstancias en el mundo, el tránsito por la vida escolar y las decisiones que deben tomar en ese contexto, así como la propia consciencia de estos padecimientos han derivado en que se reconozca un número más alto de adolescentes que viven en estas condiciones. 

En un estudio por la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad realizado en 2025 y en diversas preparatorias en México, el 11.5% de los estudiantes declara que conocen por lo menos a 1 compañero que tiene una situación de depresión y ansiedad. Por lo que se convierte en el principal factor de riesgo en esta etapa educativa.

Es por esto que elegir una preparatoria ya no depende únicamente de la calidad académica, sino que implica otras responsabilidades por parte de la institución. Se priorizan aquellas que promueven el bienestar emocional, pues se ha convertido en un factor decisivo para las familias y estudiantes.

El bienestar emocional es parte fundamental del aprendizaje significativo. Los jóvenes necesitan espacios seguros donde puedan conocerse, expresarse y desarrollar herramientas para enfrentar los retos personales y académicos que se les presentan; herramientas para trabajar sus emociones, que les garanticen tranquilidad a ellos y a sus familias. En este sentido, Abismael Reséndiz, Director Nacional de Prepa Tecmilenio, asegura que “Hoy sabemos que aprender no sólo significa adquirir conocimientos, sino que también significa desarrollar herramientas emocionales que acompañarán a los estudiantes durante toda su vida”.

Esta visión refleja un cambio significativo en la manera en cómo se plantea y se imparte la educación. Ya no se trata de un espacio que se centra en aprendizajes técnicos específicos, donde los estudiantes son depositarios de Saberes, estadísticas o números que se suman a las filas de los profesionistas en el mundo, sino que lo hacen con una plena autoconsciencia que, a su vez, se traduce en la construcción de espacios profesionales más amables y cuidadosos.

Las escuelas conscientes hoy crean entornos inclusivos, fomentan la resiliencia y ayudan a los estudiantes a prosperar. Incorporan actividades socioemocionales, promueven Relaciones Positivas y brindan acompañamiento psicológico, lo que fortalece la confianza y el sentido de pertenencia a una comunidad. Está comprobado que cuando los alumnos se sienten apoyados, participan más en clase, construyen amistades y desarrollan una actitud positiva hacia el aprendizaje. El aula es un espacio de crecimiento personal donde el conocimiento escolar se enlaza con la capacidad de manejar emociones y construir relaciones sanas.

La relación entre el bienestar emocional y el rendimiento académico es cada vez más clara, en gran medida porque las instituciones asumen la responsabilidad y el reto de hacer tangible este vínculo y hacer esfuerzos para procurar y conservar una buena salud mental entre la comunidad estudiantil y académica. “Es esencial reconocer que el malestar emocional, que a menudo se manifiesta en episodios de estrés o ansiedad, dificulta tanto la concentración como la motivación, trayendo consigo deserción o una vida profesional frustrante o difícil”, plantea Reséndiz.

Por eso, cuidar de la salud mental es una responsabilidad compartida entre estudiantes, docentes, familias e instituciones, para dar sentido y conectar con la vida, con los saberes y las habilidades que en la escuela se desarrollan. La evidencia internacional respalda esta visión: La UNESCO y la OMS han señalado que la salud mental en la educación es clave para prevenir daños, fomentar la resiliencia y ayudar a los estudiantes a prosperar. Cuando las escuelas son inclusivas, seguras y solidarias, no sólo protegen la salud mental, sino que también potencian el aprendizaje. Como puede suponerse, el trabajo docente es crucial en este esfuerzo. Hay que recordar que los adolescentes atraviesan una etapa de cambios profundos en la preparatoria: construyen su identidad, enfrentan presiones sociales y académicas, y buscan independencia.

Una institución que ofrece programas de apoyo emocional, actividades culturales y espacios de convivencia segura, como Tecmilenio, que cuenta con todo un ecosistema de bienestar integral, se convierte en un lugar donde los jóvenes pueden desarrollarse en confianza y plenitud. Elegir una preparatoria que priorice el bienestar integral es apostar por una educación más humana, inclusiva y transformadora. Porque acompañar a los estudiantes en su desarrollo emocional es también preparar el terreno para que alcancen su máximo potencial académico y personal.

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