Ciudad De México, 13 de junio de 2026.- Analistas financieros han puesto en duda la valoración actual de Tesla, señalando que sus acciones están desproporcionadamente altas en comparación con su desempeño financiero real. Michael Burry, gestor de fondos en quien se basó la película ‘The Big Short’, publicó en diciembre de 2025 su convicción de que Tesla ha estado “ridiculously overvalued for a long time” (ridículamente sobrevalorada durante mucho tiempo).
Burry argumenta que el valor de Tesla para los inversores se está diluyendo con el tiempo, debido en parte a la exorbitante compensación pagada a Elon Musk, la cual no coincide con las ganancias reales de la empresa. A pesar de que la acción de Tesla ha subido un 115% en los últimos cinco años, la compañía nunca ha pagado un dividendo desde su debut en el mercado hace una década. Actualmente, Tesla es la novena compañía más grande del mundo por capitalización de mercado, con 1.64 billones de dólares.
David Trainer, director ejecutivo de la firma de investigación financiera New Constructs, comparte el diagnóstico de sobrevaloración. Según Trainer, “Whether you think Tesla is just a car company, or a combination of robot, solar, battery, insurance, FSD, space exploration, and satellite companies, its stock is terribly overpriced” (Ya sea que pienses que Tesla es solo una empresa de autos o una combinación de empresas de robots, solar, baterías, seguros, FSD, exploración espacial y satélites, sus acciones están terriblemente sobrevaluadas).
El análisis de Trainer indica que el precio actual de las acciones implica que la compañía se convertirá en el mayor fabricante de automóviles del mundo, no solo de vehículos eléctricos. Sin embargo, Trainer afirma que esto ocurre “even as the company is losing market share, seeing revenues flatten, and continually misses its delivery goals” (mientras la compañía pierde participación de mercado, ve aplanarse sus ingresos y continuamente no cumple sus objetivos de entrega). Para el experto, las acciones de Tesla no deberían valer más de 50 dólares, cuando actualmente cotizan a 424 dólares.
Los datos financieros respaldan estas preocupaciones: en 2025, la compañía registró su segundo año consecutivo de caída de ventas. Los ingresos totales del último año fiscal fueron de 94.827 mil millones de dólares, un 3% menos, mientras que la ganancia de 3.794 mil millones de dólares fue un 46% menor. Aunque en el primer trimestre de 2026 las ventas se recuperaron con una mejora del 6%, las entregas de vehículos no cumplieron las expectativas de los inversores; se esperaban unas 365,000 unidades y solo se hicieron 358,023.
A esto se suma que Tesla lleva tres años sin lanzar nuevos modelos. El último modelo puesto a la venta, la Cybertruck, no cumple las regulaciones viales en varias partes del mundo, incluida Europa, lo que ha provocado una acumulación de inventarios. No obstante, la influencia de Musk en la administración Trump resultó en que el Departamento de Estado gastara 400 millones de dólares en estos vehículos. Además, SpaceX compró el 17% de la producción de esos autos, gastando 131 millones de dólares según el prospecto de IPO de la compañía de cohetes.
En medio de este escenario, Burry hizo eco de un rumor del mercado que sugiere que Musk usaría la oferta pública inicial de SpaceX para fusionarla con Tesla, operación que, según el gestor, diluiría aún más el valor de la compañía.