Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- La película bélica ‘Una batalla tras otra’ (One Battle After Another) dominó la 98ª edición de los Premios Oscar, celebrada anoche en el Dolby Theatre de Los Ángeles, al llevarse seis estatuillas, incluyendo los máximos galardones de Mejor Película y Mejor Director para Ryan Coogler. En segundo lugar quedó el drama ‘Los pecadores’ (Sinners), que obtuvo cuatro premios, destacando el de Mejor Actor para Michael B. Jordan, cuya victoria desató euforia en el recinto. La ceremonia se caracterizó por un enfoque en el cine por encima de la política, con pocas referencias a conflictos globales.
La gran triunfadora de la noche, ‘Una batalla tras otra’, consolidó su favoritismo con un total de seis premios. Además de los principales, la cinta también se alzó con reconocimientos en otras categorías técnicas y artísticas, confirmando el dominio de un cine de género épico y bélico en esta edición. Por su parte, ‘Los pecadores’ y su protagonista, Michael B. Jordan, lograron un resonante éxito al conquistar cuatro estatuillas, siendo la ovación a Jordan uno de los momentos más emotivos de la gala.
La animación ‘K-Pop Demon Hunters’ marcó un hito histórico al convertirse en la primera producción con un tema de K-pop en ganar el Oscar a Mejor Canción Original, por el tema ‘Golden’. Además, la película arrebató el premio a Mejor Película Animada, lo que significa el cuarto año consecutivo (2023-2026) en que los estudios Disney/Pixar no logran llevarse ese galardón, una racha que evidencia un cambio en las preferencias de la Academia.
Otro momento histórico lo protagonizó Autumn Durald Arkapaw, quien se convirtió en la primera mujer en ganar el Oscar a Mejor Fotografía, un reconocimiento largamente esperado en la industria. Entre las producciones mencionadas durante la noche también figuraron ‘Frankenstein’, ‘F1’, ‘Hamnet’, ‘Weapons’ y ‘Sentimental Value’, aunque los detalles específicos de sus premios no fueron desglosados en los reportes iniciales.
La película española ‘Sirát’, del director gallego Oliver Laxe, que aspiraba a un premio, finalmente no logró alzarse con ninguna estatuilla. La ceremonia, conducida por actores como Sean Penn, Jessie Buckley y Amy Madigan, optó por un tono celebratorio del cine, evitando en gran medida discursos o referencias explícitas a la coyuntura política internacional, lo que contrastó con ediciones anteriores de los premios.