abril 16, 2026
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Houston, 15 de abril de 2026.- El juez encargado del caso de Alexandro Rovirosa canceló el proceso este martes en una audiencia celebrada en Houston, Texas, y ordenó la liberación del empresario. La decisión se basó en la “falta de pruebas para sustentar su condena” debido a un problema con la traducción del español al inglés de los mensajes intercambiados con su socio, Mario Alberto Ávila Lizárraga, sobre las dádivas para lograr contratos con Pemex.

El juez registró un documento titulado “Memorándum y orden por la que se desestima la acusación y se concede la absolución”. En el escrito, el magistrado señaló que “cuando un traductor está involucrado, el traductor puede convertirse en testigo si la traducción de un idioma extranjero o lengua nativa es necesaria para probar los elementos del delito imputado”.

Según el expediente, “el Gobierno intencionalmente no llamó a los traductores como testigos. Por lo tanto, no se le brindó a Rovirosa la oportunidad de contrainterrogarlos antes o durante el juicio”. Esta situación violó la Cláusula de Confrontación de la Sexta Enmienda de la Constitución estadounidense, argumento que la defensa había planteado previamente al alegar que las pruebas fueron traducidas incorrectamente y entregadas fuera de los plazos legales.

En diciembre pasado, Rovirosa había sido declarado culpable de cuatro cargos de conspiración y prácticas corruptas en el extranjero, relacionados con sobornos por 150,000 dólares a tres directivos de Pemex para manipular procesos de licitación. Los documentos del juicio indican que en los mensajes entre los acusados se discutía cuánto debía ser el soborno y se prometía que, si les ayudaban a solucionar un problema, recibirían “una bolsa Louis Vuitton y un reloj Hublot de 12,500 dólares”.

Algunas de las frases traducidas indicaban que “debían cumplir el trato” con los funcionarios, y en otro mensaje se leía: “Un Hublot como comisión, jaja”. Tanto Rovirosa como Ávila son residentes legales en Estados Unidos desde 2016. Mientras Rovirosa fue absuelto por este fallo, su supuesto socio y también acusado en la misma causa, Ávila Lizárraga, sigue prófugo de la justicia.

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