Ciudad De México, 26 de marzo de 2026.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió este martes a las críticas vertidas por Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien cuestionó la gestión de seguridad en el país norteamericano. Durante una rueda de prensa, la mandataria mexicana calificó la postura de la política española como una “visión de imperio, no de iguales” y defendió los resultados de su administración en la reducción de homicidios.
La controversia se originó tras unas declaraciones de Díaz Ayuso difundidas en redes sociales, donde afirmó que “la seguridad en Méjico está peor que nunca”, utilizando intencionalmente la grafía con “j”. En su respuesta, Sheinbaum señaló que la dirigente madrileña tiene un asunto “ideológico” contra su gobierno y aseguró que existe una alianza entre ella, el expresidente mexicano Felipe Calderón y sectores de la derecha local.
“Ella es ideológica. Su asunto es ideológico contra nosotros y están aliados con Felipe Calderón allá, con la derecha mexicana. ¿Qué esperan que diga? Que nieguen la historia si ya hasta el rey de España ha reconocido que hubo abusos durante ese periodo”, manifestó Sheinbaum. La presidenta destacó que, mientras el rey Felipe VI ha admitido los excesos cometidos durante la llegada de los españoles en 1521, la postura de Ayuso representa un rechazo a dicho reconocimiento histórico.
Sheinbaum aprovechó el espacio para reiterar que su gobierno ha implementado una estrategia que está dando resultados a escala nacional en materia de seguridad, contraponiendo esta afirmación a la percepción negativa expresada por la funcionaria española. Asimismo, recordó que la solicitud de disculpas por la Conquista fue iniciada en 2019 por su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, y denunció que en aquel momento se desató una campaña de burla y racismo en España contra el entonces mandatario.
El intercambio verbal subraya las tensiones diplomáticas y políticas que persisten entre ambos países respecto a la interpretación del pasado colonial y la situación contemporánea de México. La presidenta concluyó su intervención enfatizando la dignidad del pueblo mexicano y la necesidad de visibilizar a los pueblos originarios como base fundamental de la identidad nacional, frente a lo que consideró posturas negacionistas.