Ciudad de Mexico, 01 de junio de 2026.- Familiares, amigos y vecinos se manifestaron frente a los juzgados de control del penal Neza Bordo para exigir la reaprehensión del policía Victoriano Hernández Díaz. El elemento de la Ciudad de México fue liberado por un juez de control tras estar únicamente dos días en la cárcel, pese a haber golpeado con un tolete a un hombre de 54 años y causarle un traumatismo craneoencefálico.
Los hechos ocurrieron el 28 de agosto del año pasado, cuando la víctima, Rodolfo Cano Lorita, acudió a una tienda propiedad del agresor ubicada en la calle Huizache de la colonia Lomas de San Sebastián en Los Reyes La Paz para comprar un refresco y otros productos. Según los hechos extraídos, Victoriano Hernández Díaz no estaba en servicio y se encontraba ebrio; al no querer regresarle el cambio a Rodolfo, el reclamo provocó su ira.
Areli Gissel Cano López, hija de la víctima, relató: “El reclamo provocó su ira; sacó un tolete y comenzó a golpear en la cabeza a mi padre provocándole heridas contusas y una descalabrada de 15 centímetros”. La intervención del hermano de Areli impidió que la golpiza fuera más grave. Tras la agresión, llevaron a Rodolfo de urgencias al Hospital General de La Perla de Nezahualcóyotl, donde le diagnosticaron traumatismo craneoencefálico por los toletazos.
La denuncia penal se realizó ante la agente del Ministerio Público Laura de Jesús Morales Ramírez, del Centro de Justicia de la Paz. Sin embargo, la agente no integró debidamente la denuncia por lesiones, por lo que el agresor no quedó detenido inicialmente. Fue hasta que intervino la Organización Civil para la Protección de los Derechos Humanos del Estado de México, presidida por Doris Castañeda, que el caso avanzó y el policía quedó detenido el pasado martes, aunque fue liberado dos días después.
Este domingo se llevó a cabo la continuación de la audiencia inicial contra Victoriano Hernández Díaz. El juez lo vinculó a proceso por el delito de lesiones dolosas, pero el policía seguirá su proceso en libertad ya que pagó una fianza, decisión tomada pese a las lesiones certificadas por el médico de guardia del hospital General La Perla.
Actualmente, Rodolfo Cano Lorita yace en una cama con poca movilidad y severos dolores de cabeza. Su hija señaló: “A no ser porque intervino mi hermano, para que lo dejara de golpear, mi padre está vivo, pero mal porque tuvo secuelas por la golpiza, al grado que le olvidan las cosas, se le sube la presión y muchas otras molestias graves”.