Coahuayana, 26 de marzo de 2026.- El cuerpo sin vida del empresario platanero Eduardo Ochoa Arias fue localizado en la playa Boca de Apiza, dentro del municipio de Coahuayana, Michoacán, poniendo fin a casi dos semanas de búsqueda tras su secuestro en Colima. La víctima, quien había sido privada de su libertad el pasado 13 de marzo en la comunidad de Cerro de Ortega, Tecomán, presentaba un disparo en el pecho y fue hallada maniatada, envuelta en plástico y junto a una hamaca, según reportes de habitantes que dieron aviso del hallazgo.
La confirmación del deceso fue comunicada por Enrique Ochoa, sacerdote y primo de la víctima, quien indicó que la familia solicitó su intervención para informar que el cuerpo ya había sido identificado mediante pruebas genéticas tras ser trasladado al Servicio Médico Forense. “La familia me ha pedido, a través de mi tío Ricardo, tío de Edi, me ha pedido comunicarles que es un hecho, ha sido identificado el cuerpo de Edi”, declaró el religioso a medios de comunicación, confirmando la trágica noticia que temían los productores del sector.
De acuerdo con la información recabada, Eduardo Ochoa Arias fue interceptado por un grupo armado presuntamente vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mientras se encontraba en su vehículo en la localidad colimense de Cerro de Ortega. Durante los días posteriores a su desaparición, familiares, amigos y trabajadores agrícolas realizaron bloqueos carreteros y manifestaciones exigiendo su aparición con vida, ante la indiferencia inicial de las autoridades sobre su paradero.
El hallazgo del cuerpo ocurrió el 31 de marzo, cuando habitantes de la zona costera michoacana avistaron el cadáver a la orilla del mar en avanzado estado de descomposición. Aunque los datos duros señalan a la Fiscalía de Colima como entidad investigadora, hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre detenidos ni líneas de investigación concretas, y ninguna autoridad se ha pronunciado públicamente sobre la responsabilidad del crimen o los motivos específicos del secuestro y ejecución.
Este crimen se suma a la escalada de violencia en la región limítrofe entre Colima y Michoacán, donde Cerro de Ortega es identificada como una zona de operación de células delictivas dedicadas a la extorsión y el secuestro del sector productivo. La gravedad de la situación fue evidenciada previamente en diciembre, cuando un ataque con coche bomba atribuido al mismo grupo criminal dejó cuatro policías muertos en Coahuayana, demostrando la capacidad operativa de los perpetradores en la costa.
Medios locales intentaron contactar a Jorge González Magaña, regidor de Tecomán y líder de los productores de plátano de la comunidad donde residía Ochoa Arias, pero no obtuvieron respuesta al momento de publicar esta nota. La muerte del empresario deja un vacío en el sector platanero de Tecomán y aumenta la presión sobre las autoridades federales y estatales para garantizar la seguridad de los productores en una región marcada por la disputa territorial entre grupos criminales.