Ciudad de Mexico, 29 de marzo de 2026.- Las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel se intensificaron este domingo después de que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, amenazara con “prender fuego” a las tropas estadounidenses en caso de que Washington lance un ataque terrestre contra territorio iraní. El funcionario aseguró que el ejército iraní está preparado para enfrentar a soldados estadounidenses y afirmó que sus misiles ya se encuentran desplegados.
Las declaraciones ocurren en medio de un nuevo balance de víctimas divulgado por las autoridades iraníes. Un total de 2,076 personas murieron y 26,500 resultaron heridas como consecuencia de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, según el último reporte oficial. El Ministerio de Sanidad iraní indicó que entre los fallecidos había 216 menores de edad. Por su parte, la ONG Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA) informó de 701 ataques en las últimas 24 horas, una de las cifras diarias más altas desde el inicio de la guerra.
En el ámbito militar, Irán anunció este domingo que destruyó un avión centinela E-3 de Estados Unidos en la base militar saudí Príncipe Salmán. Fuentes de la agencia Bloomberg confirmaron la destrucción del avión, valorado en unos 295 millones de dólares, en un reciente ataque iraní. Sin embargo, el Mando Central de Estados Unidos todavía no ha comentado esta información y el Ejército estadounidense ha asegurado que no ha perdido ningún avión tripulado por fuego enemigo en el aire durante la campaña contra Irán.
La violencia continúa afectando puntos estratégicos. De acuerdo con la agencia estatal IRNA, cinco personas murieron este domingo tras un ataque contra el puerto iraní de Bandar Jamir, ubicado cerca del estratégico estrecho de Ormuz. Ante la escalada, representantes de Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita se reunirán este domingo y lunes en Islamabad, capital de Pakistán, para mantener conversaciones sobre la crisis.
Simultáneamente, hasta 27 países se sumaron este domingo a una declaración previa de potencias europeas y asiáticas en la que expresan su disposición a contribuir a los esfuerzos para garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz. Los firmantes condenaron los recientes ataques de Irán contra buques comerciales e instalaciones de petróleo, advirtiendo que la interferencia en el transporte marítimo constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacionales.