El secretario de Hacienda de México, Édgar Amador, habla durante una rueda de prensa en el marco de la 89 Convención Bancaria este viernes, en Cancún (México). EFE/ Alonso Cupul
Por Redacción
Ciudad De Washington, 21 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes la autorización para la venta de 140 millones de barriles de petróleo iraní que se encontraban varados en el mar, una medida excepcional destinada a aliviar la presión en los mercados energéticos globales después de que el precio del crudo superara la barrera de los 100 dólares por barril. La decisión fue dada a conocer desde la Ciudad de Washington por el Departamento del Tesoro de EE.UU., encabezado por Scott Bessent, en medio de una escalada de tensiones militares y diplomáticas en Medio Oriente que ha derivado en el cierre parcial del estrecho de Ormuz.
La volatilidad en los precios de la energía ha tenido un impacto inmediato en el costo de los combustibles para el consumidor final en Estados Unidos, donde el galón de gasolina oscila actualmente entre 3.8 y 4.2 dólares. Ante este escenario, la administración Trump ha implementado modificaciones a la Ley Jones para facilitar el transporte marítimo de hidrocarburos y tratar de estabilizar el suministro, aunque el mandatario ha mostrado posturas contradictorias respecto a la estrategia militar y diplomática a seguir.
En declaraciones oficiales, Donald Trump expresó que no busca un alto el fuego inmediato, pero simultáneamente indicó que contempla reducir gradualmente las operaciones militares contra Irán. Además, el presidente criticó a los países miembros de la OTAN por negarse a participar en acciones para abrir el estrecho de Ormuz, calificándolos de cobardes, a pesar de haber afirmado previamente que Estados Unidos prescinde de dicha ruta marítima para sus propios intereses energéticos. Estas discrepancias han generado incertidumbre entre los aliados occidentales sobre la coordinación de la respuesta ante la crisis.
El conflicto ha tenido repercusiones directas en la economía mexicana. Édgar Amador, secretario de Hacienda y Crédito Público de México, confirmó la implementación de subsidios fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para amortiguar el impacto del alza internacional en los precios de los combustibles dentro del territorio nacional. La medida busca evitar que la inflación se dispare debido a la dependencia de los mercados globales de petróleo, aunque analistas advierten que la presión sobre los precios podría persistir si la situación en el Golfo Pérsico no se normaliza.
Por su parte, Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), señaló que el sector financiero mantiene una postura de vigilancia estrecha ante la evolución de los eventos geopolíticos. La incertidumbre sobre los objetivos militares específicos que Estados Unidos planea atacar en Irán, así como la situación de los 140 millones de barriles autorizados para venta, son factores clave que los mercados estarán monitoreando en los próximos días para evaluar la profundidad de la crisis energética.
La situación se complica por reportes de ataques a infraestructura crítica en la región, incluyendo una planta desalinizadora en la isla de Qeshm el pasado 7 de marzo, evento que Irán atribuyó a fuerzas estadounidenses aunque el Pentágono ha negado su involucramiento. Con el bloqueo del estrecho de Ormuz afectando las cadenas de suministro globales, la comunidad internacional espera que las nuevas medidas de liberación de reservas y la diplomacia de emergencia logren contener una escalada mayor del conflicto antes de que se refleje un daño estructural en la economía mundial.