Por Redacción
Ciudad de Mexico, 19 de marzo de 2026.- Una investigación periodística publicada este miércoles reveló acusaciones de abuso sexual contra el fallecido líder sindical y activista por los derechos civiles César Chávez, una figura icónica en la historia de los trabajadores agrícolas en Estados Unidos. El reporte de The New York Times, basado en testimonios de al menos cuatro mujeres, incluye a su compañera de lucha Dolores Huerta y a otras tres que habrían sido menores de edad en el momento de los presuntos hechos, ocurridos principalmente en California. El sindicato United Farm Workers (UFW), fundado por Chávez, afirmó en un comunicado no tener “conocimiento de primera mano” ni “reportes directos” de tales acusaciones.
La investigación cita declaraciones públicas de Dolores Huerta, quien afirmó haber sido víctima de abuso por parte de Chávez. Además, presenta los testimonios de Ana Murguía y Debra Rojas, quienes relatan presuntos abusos que comenzaron cuando tenían entre 12 y 15 años. Las fechas exactas de los presuntos hechos no fueron especificadas en el reporte inicial.
Las acusaciones, que emergen décadas después de la muerte de Chávez en 1993, sacuden la imagen pública de una figura histórica que cuenta con escuelas, parques y un día conmemorativo federal en Estados Unidos. El legado de Chávez como defensor de los derechos de los trabajadores inmigrantes, particularmente los latinos, es ampliamente reconocido y celebrado.
En su comunicado, el sindicato UFW no confirmó ni negó las acusaciones específicas, limitándose a señalar la falta de reportes directos en sus registros. Esta postura ha generado críticas y señalamientos sobre una posible discrepancia entre la gravedad de las acusaciones y la respuesta oficial de la organización que él fundó.
Algunos analistas y fuentes cercanas al movimiento han sugerido que las acusaciones podrían enmarcarse en un contexto político de persecución contra figuras latinas, evocando la retórica del expresidente Donald Trump. Sin embargo, los testimonios publicados provienen de mujeres que formaron parte del círculo cercano al líder sindical.
Hasta el momento, no se ha conocido una respuesta oficial por parte de la familia de César Chávez. La investigación tampoco presenta evidencia física o documental corroboratoria más allá de los testimonios recabados. Se desconoce el número total de posibles víctimas y no se han hecho públicos los testimonios completos de todas las acusadoras.
El caso abre un complejo debate sobre la separación entre el legado público de una figura histórica y las acusaciones de conducta personal, especialmente cuando los presuntos hechos no pueden ser judicialmente procesados debido al fallecimiento del acusado. La revelación impacta a una comunidad que durante décadas ha visto en Chávez un símbolo de justicia y resistencia.