Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) iniciará este miércoles un paro nacional de 72 horas, cuya principal movilización será una marcha desde el Ángel de la Independencia hasta Palacio Nacional, donde se instalará un plantón hasta el viernes 20 de marzo. Ante el llamado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) desplegó desde la noche del lunes vallas metálicas de 2.5 metros de altura en los accesos al Zócalo capitalino, lo que generará afectaciones viales en el Centro Histórico.
El paro magisterial, que también tendrá manifestaciones en ciudades como Chetumal, Tuxtla Gutiérrez, Chilpancingo, Valladolid, Mérida y Tijuana, busca presionar al gobierno federal por demandas de mejora laboral y la abrogación de la reforma educativa. La medida ocurre en un contexto de tensión renovada, luego de que en junio de 2025 la CNTE mantuviera un plantón de 24 días frente a Palacio Nacional, el cual culminó con enfrentamientos violentos y la ruptura del diálogo con las autoridades.
En aquella ocasión, las movilizaciones incluyeron bloqueos de avenidas principales y choques con elementos de la policía, a pesar de que la entonces presidenta Claudia Sheinbaum había anunciado un aumento salarial del 9% para el sector. La falta de un canal de negociación efectivo desde entonces ha mantenido latente el conflicto, que ahora resurge con el paro de tres días.
Las autoridades capitalinas justificaron el despliegue de las vallas de seguridad como una medida preventiva para garantizar el orden y la integridad tanto de los manifestantes como de la ciudadanía en general. Se espera que la marcha del miércoles concentre a un número significativo de profesores de la CNTE y simpatizantes, aunque no se ha precisado una cifra oficial de participantes.
Hasta el momento, el gobierno federal no ha emitido una respuesta pública y específica a las demandas planteadas para este nuevo ciclo de protestas. El paro nacional de la CNTE pone a prueba nuevamente la capacidad del Ejecutivo para manejar el conflicto con uno de los sindicatos más movilizados del país, en un escenario político donde la educación sigue siendo un tema de alta sensibilidad social.