Ciudad De México, 04 de junio de 2026.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró que “no pueden aceptar la forma en que Estados Unidos ha tratado a Brasil esta semana”, en referencia a las tensiones diplomáticas surgidas tras las amenazas de la administración Trump de imponer nuevos aranceles.
Washington anunció que considera castigar a Brasil con un arancel del 25% por competencia desleal e incluyó al país sudamericano en un paquete de sanciones junto a otras naciones acusadas de usar trabajo forzado. Estas medidas se suman a la designación de dos pandillas criminales brasileñas como organizaciones terroristas por parte de EE. UU.
Ante este escenario, Lula acusó al expresidente Jair Bolsonaro y a su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, de ser “traidores a la patria” por alentar la interferencia de Trump. El mandatario brasileño confirmó que planea enviar otra carta al presidente Trump y asistir a la cumbre del G7 en París para explicar la posición de Brasil. “I will send another letter to President Trump (…) They are driving the world toward unnecessary violence”, afirmó Lula.
Sobre las posibles represalias comerciales, el líder brasileño sostuvo: “They have the right not to want to negotiate. But we are not going to cry about it; we will seek other partners. If they do not want to buy, we will sell to whoever wants to buy. If they do not want to invest here, we will look for other investors”.
En otro frente de tensión con la Casa Blanca, la Cámara de Representantes de EE. UU. votó el miércoles para limitar el poder de Donald Trump para continuar con su guerra en Irán. La medida contó con el apoyo de cuatro congresistas republicanos: Thomas Massie (Kentucky), Brian Fitzpatrick (Pensilvania), Tom Barrett (Míchigan) y Warren Davidson (Ohio). Cabe destacar que Massie perdió recientemente las primarias pese a ser uno de los políticos más famosos de su estado, tras una campaña de acoso atribuida a Trump.
Paralelamente, la Casa Blanca canceló la creación de un fondo de 1.776 millones de dólares destinado a compensar a aliados de Trump, luego de una revuelta republicana. Estos eventos políticos coinciden con un retroceso en la opinión pública estadounidense respecto a los derechos LGBTQ+. Según la última encuesta de Gallup realizada en mayo, el porcentaje de estadounidenses que considera legal el matrimonio entre personas del mismo sexo descendió al 65%, frente al máximo del 71% registrado en 2023.
La Encuesta Anual sobre Valores y Creencias indicó que un 62% de los estadounidenses considera moralmente aceptables las relaciones homosexuales, la cifra más baja en una década. Dentro del partido de Donald Trump, solo un 37% de los votantes apoya el matrimonio igualitario, una disminución considerable frente al 55% de 2022.