Ciudad De México, 07 de julio de 2026.- Especialistas alertaron que el consumo de alcohol aumenta los factores de riesgos violentos preexistentes, provocando decesos y violencia de género, por lo que urgieron fortalecer en México políticas que regulen la venta y el consumo de estas bebidas.
Yahaira Ochoa, de Salud Justa MX, señaló que al menos una de las cinco muertes ocurridas durante los festejos del Mundial se atribuye a una congestión alcohólica. “No es normal que un festejo termine en tragedia a causa del alcohol. No podemos seguir permitiendo que la industria alcoholera normalice el consumo de alcohol”, declaró.
Ochoa enfatizó que “aumentar los impuestos, regular la disponibilidad y restringir la comercialización de alcohol son políticas públicas urgentes que el gobierno y el Congreso deben atender”. Respecto a la seguridad, comentó que en el último partido del Mundial hubo más control y aun así se registraron amenazas a extranjeros, cuestionando si los hechos pudieron prevenirse.
Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción Sobre Alcohol, indicó que las muertes y hechos de violencia durante los festejos deportivos “no forman parte de hechos aislados ni una consecuencia inevitable de la pasión por el fútbol”. El experto llamó a actuar sobre las causas estructurales mediante una Política Nacional y Fiscal sobre Alcohol que reduzca el consumo nocivo, proteja la salud y salve vidas.
Por su parte, Norberto Hernández Llanes, investigador de El Poder del Consumidor y coordinador del Comité Técnico Interinstitucional sobre Alcohol, explicó el impacto fisiológico: “Afecta el sistema nervioso desde el primer trago. Al llegar al cerebro, disminuye la actividad de la corteza prefrontal —el área que regula la conducta— y cuando ese freno está inhibido, las personas pierden el control de impulsos, lo que puede derivar en violencia”.
Diana Álvarez, de Voces Jóvenes por Derecho a la Salud Mx-Servicios a la Juventud A.C., advirtió que normalizar la violencia y el consumo influye en el comportamiento durante el crecimiento. “Si se crece normalizando la violencia, y el consumo del alcohol eso influye en cómo será el comportamiento de una persona en su crecimiento”, dijo.
Álvarez identificó como problema central que las leyes actuales “están dispersas y enfocadas en el producto (etiquetado, grados de alcohol, publicidad) o en el orden público local (horarios), pero México carece de una política como la que estamos exigiendo”.